18 meses después

Es difícil pronunciar las palabras de Feliz año 2022 porque parece que no ha cambiado mucho en nuestras vidas. Continuamos con un virus que nos acecha, restricciones, angustia y miedo al
contagio. Las pocas diferencias de hace 365 días es que la mayoría de nosotros estamos vacunados y cierta esperanza en el horizonte.
Nos hemos adaptado a las mascarillas en todas las edades, material imprescindible de protección de nuestras vías aéreas, con la experiencia que he tenido durante 18 meses trabajando como enfermero en la Planta COVID de La Fe, os sigo alentando en que nos protejamos para evitar la temible saturación de los hospitales.
Por otro lado es conveniente seguir haciendo ejercicio adaptado a nuestras posibilidades, a ser posible al aire libre o en lugares ventilados y siempre con mascarilla, es muy importante ya no
solo por la salud física sino también mental.
Como profesional sanitario me preocupa los problemas mentales que puedan aparecer tras este periodo de incertidumbre, miedos, ansiedad, insomnio…mi consejo es que podáis compartir con
alguien estas inquietudes, que no queden dentro y si en algún momento creéis que necesitáis ayuda no os avergüence contactar con psicólogos, médicos de familia o psiquiatras para
ayudaros a superar este bache. Todavía nos queda un camino por recorrer y como dice el lema: «La esperanza es lo último que se pierde«.







